martes, 18 de octubre de 2011

Recuerdo: el orden de las entradas es de debajo a arriba


30 de Junio
     Daniel

-          Mañana, playa- le escribí a Marta.
-          Mañana te veo cariño- me dijo esta.
-          Estoy deseando verte.
-          ¿Este verano va a ser como el verano pasado?
El verano pasado había salido con Marta, una chica de mi edad. Tenía unas piernas de infarto y era una rubia de bote. Estaba buenísima, pero era tremendamente engreída.
-          Solo si tú quieres.
-          Mañana te voy a coger y te voy a dar de todo menos miedo.
-          Lo estoy deseando.
Apagué la Black Berry.
Salí de mi casa. Yo llevaba en La Manga desde el uno de Junio, pero la gente, venía mañana.
Saqué de mi bolsillo el paquete de tabaco y cogí un cigarro. Lo encendí y me lo fumé en el ascensor. Salí a la calle. No había mucha gente. Decidí ir al estanco a conseguir más.
Iba paseado metido en mis pensamientos cuando un tío me gritó.
-          ¡Ey, Dany!- me dijo como saludo.
-          ¿Qué pasa Miguel?
-          ¿A dónde vas?
-          A por tabaco.
-          ¿Otra vez?
-          Sí, solo me quedan dos, y no me dan ni para respirar.
-          Anda maricón, claro que sí.
-          ¿Quieres uno?
-          No estoy tan mal como para eso.
-          Peor para ti- dije sacándome otro.
-          Mañana es viernes. ¿Qué vamos a hacer?
-          Yo, ver a mi rubia- le dije.
-          ¿Otra vez? Tío ¿Te vas a buscar alguna vez algo serio?
-          Lo serio va ligado a sufrir, yo prefiero lo rápido, ya me entiendes, de una noche.
-          Eres la ostia tío.
Llegamos al estanco y pedí.
-          Un paquete de Camel.
-          Marchando- dijo la dependienta, metiéndose en el almacén.
-          Son tres veinte- dijo al reaparecer.
Puse unas monedas sobre la mesa y salí del local.
-          ¿Entonces que hacemos mañana?- me dijo Miguel.
-          ¿Qué quieres hacer?
-          Pillarme un ciego en el Zoco, vamos.
-          Paso.
-          ¿Por qué?
-          No bebo.
-          ¿Todavía sigues con eso?
Hacía dos años que no había probado el alcohol. Cuando tenía quince recién cumplidos, me había colado en una discoteca para menores con unos amigos. Habíamos colado alcohol, mucho alcohol. Bebí mucho, para ser exactos, muchísimo. Acabé en el hospital. Mis padres no volvieron a confiar en mí desde ese día. Por aquella época yo llegaba a casa tarde, con los zapatos llenos de vómito. Esa escena no se volvió a repetir nunca.

Me convertí en un chico bueno. Como decía mi peña. Pero ocurrió. El maldito accidente que quiso que mi vida volviese a cambiar.  Mi mundo se vino abajo y empecé a fumar. Era como una medicina que relajaba, solo que no era una medicina precisamente.

Nadie entendía mis sufrimientos, ni como se pasaba cuando un ser querido moría. Nadie entendería jamás eso.

-          Todavía sigo con eso.
-          ¿Pero vienes o no?
-          Voy, pero no bebo.
-          ¿Entonces para que vas?
-          Porque si no voy, me vas a dar el folló hasta que te diga que sí.
-          Bueno pues nos vemos luego.
-          ¿Luego?
-          Para ir a recibir a Marina.
-          Paso.
-          Dios mío pues haz lo que te de la gana. Cuando quieras hacer algo, avisa.
-          Tío no te ralles.
-          Si que me rallo, estás todo el día sin hacer nada. Encerrado en tu cuarto fumando como un enfermo. Porque lo que tienes es un problema.
-          Cállate.
-          No me callo, ya va siendo hora de que alguien te lo diga. ¿Cuánto hace del accidente?
-          Trescientos cuarenta y nueve días.
-          ¿Y qué vas a hacer? ¿Estar siempre así? Porque estoy harto de que seas un borde.
-          En serio Miguel, cierra la boca.
-          No, no la cierro. ¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme?
No contesté.
-          ¿Me vas a pegar tío?- Dijo Miguel.
-          He dicho que te calles.
-          Joder Dany, no me quiero enfadar contigo, se que esto no es fácil. ¿Sabes lo que necesitas? Una tía. Alguien que no solo te de sus mejores noches, si no que te de los buenos días, algo que le falta a Marta.
-          ¿Sabes lo que pasa tío?
-          ¿Qué?
-          Que no todos los días pierdes a un hermano. No todos los días, tienes que mirarte al espejo y decir, buenos días mundo, ¿Cómo me vas a joder hoy la vida?
-          Tío...
-          No, cállate. Por un instante ponte en mi papel. Quiero descargarme desde hace mucho tiempo, y nunca he podido, ahora te toca aguantarlo. Murió por una tía. Todas las tías me recuerdan a él. No tendría que haber defendido a Mayte en esa pelea. No le habrían cogido manía. Todo el alcohol, me recuerda a él. Él no habría muerto de no ser por Mark. Una noche,  borracho, le agarró y saldó cuentas. Desde que defendió a Mayte le odiaba. No habría muerto. Pero le tocó. Siempre le toca a los mejores. Siempre.
-          Tío…
-          No, no he acabado. Lo único que no hacía era fumar. Lo odiaba, y aquí estoy yo. Aguantando esas ganas horribles de romperle la cabeza a Mark igual que él desnucó a mi hermano. Fastidiándome, pensando en que, un día saldrá del centro, y yo tendré que verle la cara y pensar que tengo a un asesino delante.



-          Pásame una tostada- le dije a mi madre.
-          Hijo, levántate tú.
Me levanté y cogí una tostada de la tostadora. La llené de mantequilla y me senté de nuevo.
-          Ha llegado una carta.
-          ¿Sí?
-          Es del colegio.
-          ¿Y qué dice?
-          Son las notas.
-          Vale- me imaginaba lo que venía a continuación.
-          Esto no puede seguir así. Se que es duro, pero tienes que segur a delante hijo, tú no tuviste la culpa.
-          ¿Pero que dices?
-          Mira tus notas:

Asignatura                         Calificación

Matemáticas                      Bien                   6
Lengua                                Sobresaliente   10
Literatura                           Sobresaliente    10
C. Sociales                          Notable               7
Física y química                 Insuficiente        3
Biología                               Insuficiente       4
A.D.G (Optativo)                Notable              8
Inglés                                   Sobresaliente      10
Música                                Notable               8
Dibujo técnico                   Sobresaliente    9
Cultura clásica                   Bien                       6

Media del alumno: 7.36
Media de la clase:   7.02
-          Esto no puede seguir así- me dijo mi padre.
-          ¿Pero que os pasa?
-          Suspendes lo que odiaba tu hermano.
-          Os estáis volviendo paranoicos.
-          Tú quería ser biólogo, tu hermano odiaba todo eso, tu hermano amaba la literatura, tú la odiabas. Tu hermano amaba el inglés, tú el francés. Ahora odias la biología, y amas la literatura. Dejaste el francés por el A.D.G, empezaste a aprobar con buenas notas el inglés- me dijo mi padre- ¿Qué ha cambiado?
-          No. La pregunta es, ¿Qué no ha cambiado en esta casa?- dije antes de salir corriendo a mi cuarto. Quería morirme. Ya.

domingo, 16 de octubre de 2011

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30 de Junio
Carla.

No me podía creer que mañana me fuese por fin a la playa. El verano había comenzado, de una vez.

Y, un verano más, llegaban los nervios de última hora. Despedirme de todas mis amigas, hacer la maleta, recoger las notas… Y solo un día para hacer todo eso.

¿Qué debe de meter una adolescente en la maleta? Tal vez un manual de instrucciones... ¿O puede que veinte estuches de maquillaje, llenos a rebosar de productos?
Me subí en la escalera y bajé del armario dos maletas, una grande y otra pequeña.
-          Cariño, te recuerdo que todo esto tiene que caber en el coche- me dijo mi madre entrando por enésima vez en mi habitación.
-          Ya lo se, mamá, deja de darme la lata, estoy ocupada.
Salió de la habitación con cara de ofendida, pero a mi, me dio igual.
Abrí la maleta y el armario.
Empecé a sacar cosas de él.
Ocho pantalones cortos, veinte camisetas, cuatro vestidos, tres foulards, unos pantalones largos, dos sudaderas, una falda vaquera y otra blanca. Veintinueve bragas y doce sujetadores. Me quedaba muy poco espacio, y ahí metí,  a presión,  cinco bolsos.
La maleta no cerraba. Me senté encima y llamé a mi hermano pequeño.
-          ¡Rafa! ¡Ven un momento!
-          ¿Qué quieres pesada?- dijo mi hermano.
 Era muy guapo. Tenía catorce años. Era alto, delgado y con el pelo negro azabache echado hacia delante. El cutis lo tenía perfecto. Iba siempre con los pantalones bajados y enseñando los calzoncillos, Calvin Klein, como no.
-          Que me ayudes a cerrar la maleta.
-          Tus ganas- dijo saliendo de la habitación.
-          Por favor….- supliqué.
-          No.
-          O me ayudas, o le digo a mamá que a noche llegaste una hora tarde.
-          Que mala persona eres- dijo agachándose para ayudarme.
-          Que hermano más guapo tengo- le dije sonriendo.

Cerró la cremallera. Se levantó y salió de la habitación tan rápido como había llegado.
Puse la maleta en la puerta y cogí la pequeña.
Metí tres pares de tacones con plataforma, unas chanclas y un par de tenis. Dos alpargatas y cuatro sandalias.
A pesar de haber metido tan poca cosa, la maleta estaba llena. ¿Cómo era posible? No había quien entendiese el mundo de las maletas.
Fui al cuarto de baño a hacer el neceser.
Cogí, de nuevo, el más grande que había. Metí dentro mi cepillo del pelo, de dientes y de la cara. Metí diferentes productos para la cara, mi bote de desodorante, crema hidratante y me frasco pequeño de colonia. Añadí un paquete de tampones, dos de compresas y dos lápices de ojos. Un estuche de maquillaje y toallitas desmaquillantes.
El neceser pesaba más que yo.
Lo metí en la maleta a presión y una vez más, la cerré.
Entonces me entraron los nervios. No tenía más espacio y no había metido nada importante.
Me faltaba el ordenador, los libros de inglés, algún libro de lectura ligera, los bikinis, los  vestidos de playa…
Vacié mi mochila del colegio. Metí dentro todos mis bikinis, los libros para estudiar, el ordenador, un libro y dos vestidos de playa.
Con la mochila en los hombros y una maleta en cada mano, bajé al piso de debajo.
-          Cariño, ¿Dónde pretendes meter eso?- dijo mi padre.
-          En el coche.
-          No cabe, ¿Lo sabes, no?
-          Si no cabe mi ropa, yo tampoco quepo.
-          Eres imposible.
-          Soy increíble.- corregí.
Dejé las maletas en el suelo y salí de casa.
-          Vuelvo luego- grité.
Salí de casa. Bajé en el ascensor con mi hermano, que también se iba.
-          Adiós- le dije cuando llegamos abajo.
-          Adiós.
Salí del edificio y desaté mi Vespa. Era rosa, con un par de rallazos en el costado derecho.
Me monté y salí a la calle. Lo que más me gustaba de mi moto era la sensación del viento al chocar en mi cara. Me despejaba. Me gustaba ir sin casco, desafiando las normas, con el pelo al vuelo.
Eran las doce de la mañana.
Fui al instituto superando la velocidad permitida. Me gustaba jugar con la ley. No era una chica mala, solo una adolescente rebelde sin causa alguna. No fumaba, ni bebía, ni mucho menos me drogaba. Ni pensarlo. Tenía estilo, vestía diferente. No me separaba de mi vespa, llevaba los cortes de pelo más raros del curso. Odiaba los piercing, y las dilataciones no las podía ni ver. Llevaba tatuajes, pero no lo hacía por impresionar, solo por gustarme a si misma.
No era rara, solo distinta de la multitud. La gente me respetaba por como era, no por lo que hacía.
Atravesé las calles sin fijarme en los detalles. Estaba, como siempre, en mi mundo.

Llegué al instituto diez minutos después. Dejé la Vespa atada a una farola y entré al recinto. En el patio estaba todo el mundo chillando. Se abrazaban y despedían como si les fuese la vida en ello.

Me dirigí a mi esquina. Era un lugar apartado, a la sombra de un pino, con dos bancos para sentarse.
Carlota y Paloma estaban sentadas ahí.
Eran gemelas. Las dos altas y morenas, con una sonrisa de aparato, eran muy guapas.
Llevaban puestos dos vestidos, como si después se fuesen a una fiesta.
-          Ey- dije como saludo.
-          Hola- me dijeron.
-          Me senté en un banco y saqué mi Black Berry.
-          ¿Con quién hablas?
-          De momento, con nadie.
-          ¿Dónde está Marcos?- me preguntaron extrañadas de que no estuviese conmigo.
-          ¿Marcos?
-          ¿Ya lo has dejado?
Si algo me caracteriza es que nunca me he enamorado. Odio las relaciones serias. Luego, uno pone los cuernos, otro no se da cuenta, y acaban diciéndose todo tipo de disparates por el tuenti, o peor aun, en medio del patio.
-          No había nada que dejar, no estábamos de nada.
-          Eres tremenda- me dijo Paloma.
-          Algún día te enamorarás- me dijo Carlota.
-          Pues crucemos los dedos porque ese día tarde en llegar.
-          Algún día, no muy lejano te enamorarás- me dijo Paloma.
-          Y descubrirás que es que te dejen, como si fueses una mierda.
-          Bueno, ya. Hago lo que quiero, y por el momento, esto es lo que quiero.
Abrí la aplicación del Messenger de la Black Berry y saludé a Carmen.
-          ¿Te han dado ya las notas cariño?- le pregunté.
Carmen era mi mejor amiga, no iba a mi instituto, pero eso no era una dificultad para vernos.
-          ¿Que va, y a ti?
-          No, pero de todos modos no me va a quedar nada ¿Y a ti?
Otra cosa que me diferenciaba del resto de la gente era que no escribía raro los mensajes, era algo que no iba conmigo.
-          Espero que no… Pero a lo mejor el inglés cae…
-          Yo me voy a presentar a subir nota, que he sacado un seis raspado y para irme un año a estudiar fuera no puedo tener un bien.
-          Yo con un cinco me conformo. Me voy a cogerlas, ya te cuento. Un beso(L)
-          Adiós, suerte.
-          La voy a necesitar…
Bloqueé la Black Berry y me levanté.
-          ¿Dónde están Laura y Patricia?- pregunté a Paloma
-          Creo que iban a despedirse de los críos.
-          Yo me despediré luego- le dijo Carlota.
-          Yo igual- les dije.
-          ¿Qué hora lleváis?
-          Las doce y media.
-          ¿A qué hora hay que ir a por las notas?
-          A las doce y media.
-          Bien, pues vamos.
Me levanté del banco y entré en el edificio. Todo el mundo iba a sus clases. No se por que pero la gente estaba alborotada. Se empujaban, gritaban y peleaban de broma.
Entré en mi clase y pasé de sentarme. Simplemente me quedé sentada en una mesa, indiferente al resto. La gente se me acercaba.
-          Que pases buen verano Carla- me decían.
-          Igualmente, haber si nos vemos…
-          ¿Es imposible no?
-          Chungo está… ¿Pues hablamos por la BB o por tuenti vale?- Contestaba sonriendo.
-          Claro- me decían y sonreían.
No hacía falta salir con los del equipo de futbol para ser popular.
La profesora entró en clase.
-          Bueno chicos, ha sido un año difícil para todos, pero creo que para muchos a dado fruto el trabajo- dijo- Ahora os iré nombrando. Cogeréis vuestras notas y no las abriréis hasta que todo el mundo tenga su sobre en las manos.
-          ¿Y eso por qué?
-          Porque me da la gana. Ana Albaladejo- dijo y una chica se levantó.- Nacho Basan. Marcos Clemente.
Poco a poco fue diciendo todos los nombres de la lista.
-          Carla Pérez.
Me levanté sintiendo que muchas miradas se posaban en mí. Más de chicos que de chicas, como solía ocurrir.
Cogí el sobre de las manos de mi profesora. El pulso me tembló ligeramente.
No era una chica que suspendía, pero mis padres eran algo exigentes.
Tenía que sacar una media mínima de ocho o tendría un problema.
Volví a mi sitio y me senté encima de la mesa. No quitaba la vista de encima del sobre, como si se fuese a trasparentar algo.
De ilusiones se vive.
-          Ya podéis abrirlos- dijo cuando acabó de nombrarnos.
Lo abrí como si me fuese la vida en ello. Leí las asignaturas de una en una.

Asignatura                         Calificación

Matemáticas                     Notable            8
Lengua                                Sobresaliente   9
Literatura                           Sobresaliente   9
C. Sociales                          Sobresaliente  10
Física y química                 Bien                    6
Biología                               Sobresaliente  9
2º Idioma (Optativo)        Notable              8
Inglés                                    Bien                   6
Música                                Notable               8
Dibujo técnico                   Sobresaliente    9
Cultura clásica                   Sobresaliente     10

Media del alumno: 8.34
Media de la clase:   6.71

Leí mis notas cuatro veces, no podía ser. ¿Sobre saliente en biología? Tenía que ser un error pero bueno… ¡Tenía media de más de ocho!
La cara de Paloma era todo un poema, y la de Irene otro.
-          ¿Qué os pasa?
-          Me han quedado dos- dijo Paloma
-          ¡Olé!
-          ¿Y tú por que estás mal?
-          Por que hoy en casa va a haber tormenta por su culpa.
-          Dios mío…
-          ¿Qué tal chicas?- nos dijo Laura. Era una chica rubia y baja. Tenía un novio que era una mala influencia, pero a pesar de todo, era súper buena persona.
-          Pues genial, no me ha quedado nada, ¿Tú que?
-          Pues la subnormal de francés me ha suspendido.
-          ¿Qué dices?
-          Esa tía tiene un retraso mental muy grande- dijo Carlota, metiéndose en la conversación.
-          ¿Grande? Llevo estudiando todo el año y me ha puesto un siete. ¿a dónde va?- dijo de repente  Patricia.
-          Dios mío. Dejad de quejaros por dios, ya no la volvemos a ver hasta el año que viene- dije cansada.
-          Ya… ¿Qué vais a hacer este verano?- Preguntó Carlota.
-          Disfrutar, tomar el sol e ir de fiesta en fiesta- dije sin dudarlo.
-          ¿Puedes leer la mente? Yo voy a hacer exactamente lo mismo- dijo Patricia.
-          Yo voy a quedarme aquí. A parte Juan se queda…- dijo Laura.
-          Yo voy a ir de fiesta en fiesta, mucho sol no voy a  tomar- dijo Paloma.
-          Chicas… me voy a ir ya, que tengo que despedirme de mis abuelos antes de irme…
-          ¿Vas a La Manga, no?
-          Sí. Estoy deseándolo.
Nos dimos un abrazo colectivo.
-          Estamos en contacto por la BB- dije.
-          Vale.
-          ¡No ligues mucho!- me dijo de broma Carla.
-          No te preocupes, no voy a ligar.
-          Eso no te lo crees ni tú- me contestó.
-          Me voy mujeres, hasta el año que viene. Os quiero- dije dándoles a cada una un beso.
Me dirigí hacia la puerta y salí al pasillo.  Las chicas lloraban por al esquinas mirando sus notas.
Encendí la Black Berry.
-          Carmen, ¿Qué tal las notas?
-          ¡Tía! ¡No me ha quedado nada!
-          ¿Qué dices? Me alegro muchísimo.
-          ¿Tú qué? ¿Genial, no?
-          Pues bastante bien, no te lo voy a negar.
-          Que suerte tienes, guarra.
-          Gracias mi amor (:
-          Ajajá me voy a celebrar con mi clase este éxito. Adiós. Un beso, te quiero.
-          Adiós te quiero.
Llegué al aparcamiento. Desaté mi vespa y me subí.

Pasé por la tienda de mi abuelo. Tenía un local en el que vendía distintas antigüedades.

-          Abuelo me voy a la playa ya.
-          Cariño pásatelo muy bien.
-          Me voy a acordar mucho de ti- le dije.
Si alguien conseguía sacar mi lado cursi, ese era mi abuelo. Era graciosísimo. Cuando era pequeña me hacia trucos de magia que nunca entendía.
-          Yo también querida. No ligues mucho.
-          Ya sabes, abuelo, que a mi eso no  me va.
-          Bueno, de vez en cuando, enamorarse no está mal.
El abuelo, cuando era pequeña, me contaba las historias de amor con su mujer, mi abuela. Eran historias preciosas.
Le di un beso en la mejilla y me despedí.
-          Nos vemos en septiembre- le prometí.
-          Nos vemos en septiembre- afirmó.