30 de Junio
Daniel
- Mañana, playa- le escribí a Marta.
- Mañana te veo cariño- me dijo esta.
- Estoy deseando verte.
- ¿Este verano va a ser como el verano pasado?
El verano pasado había salido con Marta, una chica de mi edad. Tenía unas piernas de infarto y era una rubia de bote. Estaba buenísima, pero era tremendamente engreída.
- Solo si tú quieres.
- Mañana te voy a coger y te voy a dar de todo menos miedo.
- Lo estoy deseando.
Apagué la Black Berry.
Salí de mi casa. Yo llevaba en La Manga desde el uno de Junio, pero la gente, venía mañana.
Saqué de mi bolsillo el paquete de tabaco y cogí un cigarro. Lo encendí y me lo fumé en el ascensor. Salí a la calle. No había mucha gente. Decidí ir al estanco a conseguir más.
Iba paseado metido en mis pensamientos cuando un tío me gritó.
- ¡Ey, Dany!- me dijo como saludo.
- ¿Qué pasa Miguel?
- ¿A dónde vas?
- A por tabaco.
- ¿Otra vez?
- Sí, solo me quedan dos, y no me dan ni para respirar.
- Anda maricón, claro que sí.
- ¿Quieres uno?
- No estoy tan mal como para eso.
- Peor para ti- dije sacándome otro.
- Mañana es viernes. ¿Qué vamos a hacer?
- Yo, ver a mi rubia- le dije.
- ¿Otra vez? Tío ¿Te vas a buscar alguna vez algo serio?
- Lo serio va ligado a sufrir, yo prefiero lo rápido, ya me entiendes, de una noche.
- Eres la ostia tío.
Llegamos al estanco y pedí.
- Un paquete de Camel.
- Marchando- dijo la dependienta, metiéndose en el almacén.
- Son tres veinte- dijo al reaparecer.
Puse unas monedas sobre la mesa y salí del local.
- ¿Entonces que hacemos mañana?- me dijo Miguel.
- ¿Qué quieres hacer?
- Pillarme un ciego en el Zoco, vamos.
- Paso.
- ¿Por qué?
- No bebo.
- ¿Todavía sigues con eso?
Hacía dos años que no había probado el alcohol. Cuando tenía quince recién cumplidos, me había colado en una discoteca para menores con unos amigos. Habíamos colado alcohol, mucho alcohol. Bebí mucho, para ser exactos, muchísimo. Acabé en el hospital. Mis padres no volvieron a confiar en mí desde ese día. Por aquella época yo llegaba a casa tarde, con los zapatos llenos de vómito. Esa escena no se volvió a repetir nunca.
Me convertí en un chico bueno. Como decía mi peña. Pero ocurrió. El maldito accidente que quiso que mi vida volviese a cambiar. Mi mundo se vino abajo y empecé a fumar. Era como una medicina que relajaba, solo que no era una medicina precisamente.
Nadie entendía mis sufrimientos, ni como se pasaba cuando un ser querido moría. Nadie entendería jamás eso.
- Todavía sigo con eso.
- ¿Pero vienes o no?
- Voy, pero no bebo.
- ¿Entonces para que vas?
- Porque si no voy, me vas a dar el folló hasta que te diga que sí.
- Bueno pues nos vemos luego.
- ¿Luego?
- Para ir a recibir a Marina.
- Paso.
- Dios mío pues haz lo que te de la gana. Cuando quieras hacer algo, avisa.
- Tío no te ralles.
- Si que me rallo, estás todo el día sin hacer nada. Encerrado en tu cuarto fumando como un enfermo. Porque lo que tienes es un problema.
- Cállate.
- No me callo, ya va siendo hora de que alguien te lo diga. ¿Cuánto hace del accidente?
- Trescientos cuarenta y nueve días.
- ¿Y qué vas a hacer? ¿Estar siempre así? Porque estoy harto de que seas un borde.
- En serio Miguel, cierra la boca.
- No, no la cierro. ¿Qué vas a hacer? ¿Pegarme?
No contesté.
- ¿Me vas a pegar tío?- Dijo Miguel.
- He dicho que te calles.
- Joder Dany, no me quiero enfadar contigo, se que esto no es fácil. ¿Sabes lo que necesitas? Una tía. Alguien que no solo te de sus mejores noches, si no que te de los buenos días, algo que le falta a Marta.
- ¿Sabes lo que pasa tío?
- ¿Qué?
- Que no todos los días pierdes a un hermano. No todos los días, tienes que mirarte al espejo y decir, buenos días mundo, ¿Cómo me vas a joder hoy la vida?
- Tío...
- No, cállate. Por un instante ponte en mi papel. Quiero descargarme desde hace mucho tiempo, y nunca he podido, ahora te toca aguantarlo. Murió por una tía. Todas las tías me recuerdan a él. No tendría que haber defendido a Mayte en esa pelea. No le habrían cogido manía. Todo el alcohol, me recuerda a él. Él no habría muerto de no ser por Mark. Una noche, borracho, le agarró y saldó cuentas. Desde que defendió a Mayte le odiaba. No habría muerto. Pero le tocó. Siempre le toca a los mejores. Siempre.
- Tío…
- No, no he acabado. Lo único que no hacía era fumar. Lo odiaba, y aquí estoy yo. Aguantando esas ganas horribles de romperle la cabeza a Mark igual que él desnucó a mi hermano. Fastidiándome, pensando en que, un día saldrá del centro, y yo tendré que verle la cara y pensar que tengo a un asesino delante.
- Pásame una tostada- le dije a mi madre.
- Hijo, levántate tú.
Me levanté y cogí una tostada de la tostadora. La llené de mantequilla y me senté de nuevo.
- Ha llegado una carta.
- ¿Sí?
- Es del colegio.
- ¿Y qué dice?
- Son las notas.
- Vale- me imaginaba lo que venía a continuación.
- Esto no puede seguir así. Se que es duro, pero tienes que segur a delante hijo, tú no tuviste la culpa.
- ¿Pero que dices?
- Mira tus notas:
Asignatura Calificación
Matemáticas Bien 6
Lengua Sobresaliente 10
Literatura Sobresaliente 10
C. Sociales Notable 7
Física y química Insuficiente 3
Biología Insuficiente 4
A.D.G (Optativo) Notable 8
Inglés Sobresaliente 10
Música Notable 8
Dibujo técnico Sobresaliente 9
Cultura clásica Bien 6
Media del alumno: 7.36
Media de la clase: 7.02
- Esto no puede seguir así- me dijo mi padre.
- ¿Pero que os pasa?
- Suspendes lo que odiaba tu hermano.
- Os estáis volviendo paranoicos.
- Tú quería ser biólogo, tu hermano odiaba todo eso, tu hermano amaba la literatura, tú la odiabas. Tu hermano amaba el inglés, tú el francés. Ahora odias la biología, y amas la literatura. Dejaste el francés por el A.D.G, empezaste a aprobar con buenas notas el inglés- me dijo mi padre- ¿Qué ha cambiado?
- No. La pregunta es, ¿Qué no ha cambiado en esta casa?- dije antes de salir corriendo a mi cuarto. Quería morirme. Ya.